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El amianto, asesino oculto

 

El amianto (o asbesto) es un producto mineral de gran durabilidad y de reducido coste. Se encuentra de forma natural en formaciones rocosas alrededor del mundo. Está formado por un conjunto de haces de fibras minerales sólidamente unidas muy resistentes al calor, abrasión y tracción. Se trata se un material barato, ligero, resistente, aislante e ignífugo. Estas características han hecho que sea un material ampliamente utilizado en productos de gran consumo, en la industria y en la construcción. Las fibras de amianto utilizadas comercialmente pertenecen a dos grupos mineralógicos: Las serpentinas (que incluyen el crisotilo o amianto blanco) y los anfibioles (que incluyen la crosidolita o amianto azul y la amosita o amianto marrón entre otros).

Actualmente el uso del amianto está prohibido en la mayoría de los países industrializados, pero muchos de los edificios y elementos industriales construidos en fechas anteriores a su prohibición aún contienen elementos de amianto.

El riesgo de que se presente una enfermedad asociada al amianto está relacionado con: la concentración de las fibras presentes en el aire, la duración de la exposición, la frecuencia de exposición, el tamaño de las fibras inhaladas y el tiempo transcurrido desde la exposición inicial.

Por ello el riesgo de que estas fibras pasen al sistema respiratorio aumenta durante la manipulación de materiales que contienen amianto, p.e. en trabajos de demolición, corte, taladrado, rotura o cuando los materiales están muy envejecidos. Por este motivo este sector de población es el potencialmente más expuesto ya que además, en general, desconocen totalmente su presencia y sus peligros.

Las fibras de amianto, debido a sus características aerodinámicas, pequeño tamaño y forma alargada, pueden permanecer en suspensión en el aire el tiempo suficiente, para que representen un riesgo respiratorio. Igualmente, pueden adherirse a la ropa y a la piel y desprenderse posteriormente con el consiguiente riesgo de inhalación. La exposición al amianto puede ocasionar tres tipos de enfermedades irreversibles:

El cáncer de pulmón es la primera causa de muerte relacionada con el amianto en los pacientes expuestos. Todas las fibras de amianto pueden causar cáncer, aunque la crocidolita (amianto azul) es la más cancerígena de todas. Se cree que el amianto actúa como un cocarcinógeno junto al tabaco, cuya inducción de cáncer de pulmón es bien conocida. También tiene un largo período de latencia y se manifiesta entre 15 y 40 años después de la exposición.

El mesotelioma maligno es el cáncer de la célula mesotelial, y afecta a la pleura y al peritoneo en el 80 y 20% de los casos, respectivamente. Se suele producir en personas que han estado expuestas de forma laboral al amianto al menos 30 años antes, aunque en ocasiones se ha desarrollado en personas con exposiciones muy leves.

Asbestosis una enfermedad pulmonar crónica producida por la inhalación de fibras de amianto. Las fibras penetran en los pulmones e irritan el tejido pulmonar, lo inflaman y provocan, a cabo de unos años, una fibrosis pulmonar (engrosamiento y cicatrización del tejido pulmonar). Puede pasar mucho tiempo (20 años o más) entre la exposición a las fibras de amianto y el comienzo de la enfermedad.

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Cataluña

Un claro ejemplo en España de enfermedades producidas por amianto es el caso de la empresa Uralita situada entre Cerdanyola y Ripollet, en la provincia de Barcelona. Vivir ahora en esta localidad no supone ningún peligro. Sin embargo, los enfermos seguirán apareciendo hasta 2020, porque las enfermedades que causa pueden no manifestarse hasta 20 o 40 años más tarde. Además uno de cada tres afectados nunca pisó la fábrica.

A varios trabajadores de Uralita los juzgados les han dado la razón y ha logrado indemnizaciones, no solo en Cerdanyola, sino también en Getafe (Madrid). Pero a los afectados ambientales, hasta ahora no.

Según la defensa, estas personas están afectadas por el amianto de Uralita debido a que residían cerca de la empresa o tenían familiares que trabajaban en la misma que, al volver a casa, traían el polvo de amianto impregnado en la ropa. Esto explica que las mujeres e hijos de los antiguos empleados son uno de los colectivos más afectados.

En 2000 el neumólogo de la consulta de Cerdanyola Josep Tarrès inició un estudio médico sobre los efectos del amianto junto a especialistas de centros de atención primaria y el hospital de la zona. Los últimos resultados disponibles de la investigación que sigue en marcha han sido publicados en la revista Archivos de Bronconeumología, de la Sociedad Española de Neumología.

La gran aportación del estudio es que aporta cifras concretas. Se sabía el daño que causa este mineral, pero hasta ahora nadie había estudiado tan a fondo sus efectos sobre una población. Mientras que lo habitual es que en una población no afectada aparezcan 10 casos al año de enfermedades relacionadas con el amianto por millón de habitantes, en el área de Cerdanyola se dan 95. En esta localidad la probabilidad de desarrollar un cáncer mortal como el mesotelioma se multiplica por 47. También destaca un notable incremento de casos de cáncer de pulmón, asbestosis o derrames pleurales, entre otros. En total, el estudio localiza 149 casos de enfermedades mortales. El estudio ha contado con 559 pacientes hasta 2007, alcanzando actualmente una cifra cercana a 900.

La Asociación de Afectados por el Amianto calcula que hay más de 300 personas afectadas por intoxicación por haber trabajado o residir cerca de la empresa situada entre Cerdanyola y Ripollet. Uralita cerró una parte de su fábrica en los años 80 pero no fue hasta el 2000 cuando cesó su actividad definitivamente.

Madrid

Un juez de Madrid, en julio de 2010, dictó una sentencia sin precedentes, en la cuál condena a la empresa Uralita a indemnizar a 45 víctimas de Cerdanyola y Ripollet con 3.9 millones de euros. No era la primera vez que la empresa era denunciada, pero si la primera que se la condenaba por daño a los habitantes de su entorno.

Antecedentes del caso

En el registro de trabajadores expuestos a amianto, creado en 2004, figuraban 5.123 personas. El objetivo del registro, alimentado con las listas de empleados de las empresas que usaron este mineral, es localizar a los trabajadores y hacer un seguimiento de su salud, con reconocimientos médicos periódicos. Hasta 2007 sólo se realizaron 615 de esos exámenes, de los que se encargan cuatro hospitales madrileños: La Paz, el Príncipe de Asturias, Getafe y el 12 de Octubre.

Casi una década después de que se prohibiera este material en España sus consecuencias pueden intuirse, pero no comprobarse. A falta de datos sobre enfermedades, hay que recurrir a los de fallecidos. El primer atlas municipal de mortalidad por cáncer, publicado en 2007 por el Centro Nacional de Epidemiología, mostraba claramente un exceso de muertes por cáncer de pleura -cuya causa es casi exclusivamente la exposición al amianto, en Barcelona (Cerdanyola) y el sur de Madrid (Getafe). Otro estudio, este con cifras y que no se había hecho público fuera del ámbito científico, es aún más escalofriante: un 10% de los 324 trabajadores del registro madrileño fallecidos hasta 2007 murieron de mesotelioma (cáncer de pleura), un tumor con una incidencia en la población general bajísima. “Los resultados obtenidos”, decía el estudio, presentado en la reunión científica de 2007 de la Sociedad Española de Epidemiología, “apoyan la hipótesis de que la exposición pasada a amianto comienza a ser clínicamente manifiesta”. El estudio, del departamento de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, asegura: “Queda por abordar el problema que, a corto plazo, presentarán los miles de trabajadores que inhalaron esta mal denominada “fibra mágica”.

Cantidades descomunales de amianto aún perviven en edificios de la región, la mayoría de los que se construyeron en los años sesenta y setenta. Su presencia no es peligrosa, a menos que se manipule. De ahí que sea necesaria una autorización para demoler casas en cuyas paredes existe amianto. Antes de hacer cualquier obra, la empresa que vaya a realizarla está obligada a presentar un “plan de trabajo específico con riesgo de amianto”, que debe ser aprobado por la Comunidad de Madrid.

De esta consejería depende también un Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA) en el que figuran 187 compañías, la mayoría dedicadas a trabajos de desamiantado.

Lo que aún no existe es un censo de edificios, que resultaría muy útil a la hora de controlar que los derribos y las obras en los inmuebles peligrosos se realicen en condiciones.

“Los estudios realizados hasta la fecha indican que Madrid va a tener una mortalidad importante porque es donde más se manejó el amianto”. Un trabajo de la Universidad Pompeu Fabra que analizaba la mortalidad por mesotelioma entre 1977 y 2001 en toda España hacía también una predicción sobre cómo podía comportarse la enfermedad. En el periodo analizado, murieron 1.928 hombres mayores de 35 años. Las proyecciones indicaban que entre 2007 y 2016 iban a morir 1.321 más. “Los datos disponibles no permiten predecir en qué año la mortalidad empezará a descender”, concluía.

Los reconocimientos empezaron con los trabajadores de más edad, los que más posibilidades tenían de haber enfermado. El periodo de latencia del amianto (tiempo que pasa entre la exposición y la aparición de síntomas) puede ser de 30 años. “Hay casos de hasta 40 y 50 años”.

Los reconocimientos incluyen una historia clínica, una radiografía de tórax y una exploración funcional completa (con varias pruebas de respiración). Si se sospecha que puede haber una enfermedad pulmonar se amplía la prueba con un escáner. Lo que buscan los especialistas son patologías de pulmón (fibrosis, cáncer) y de la pleura, como el mesotelioma, un cáncer mortal. El 59% de trabajadores del registro provienen de la industria del fibrocemento; el 17%, de fabricación de frenos y embragues y el 8% de demolición y desamiantado.

El tiempo de vida tras ser diagnosticadas estas enfermedades varía de meses a décadas, porque los hay que se mueren de viejos. Pero lo cierto es que de los 15 indemnizados esta semana quedan cinco vivos, y de los 40 de la segunda demanda solo viven 25.

 

 

Enlaces de interés:

www.amianto.net

Fuentes:EL PAIS

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