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EL SISTEMA DE RETORNO DE ENVASES: DE RESIDUO A RECURSO

EL SISTEMA DE RETORNO DE ENVASES: DE RESIDUO A RECURSO

En España, cada día, el equivalente de 2.000 camiones lleva envases de bebidas a tirar a vertederos, incineradoras o se pierden en el entorno. Todo esto que desaprovechamos y que contamina nuestro medio ¿son realmente residuos? ¿O son recursos?, metales, vidrio, plásticos…

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El sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) es un sistema que se hace cargo del reciclar y reutilizar el 20% del total del volumen de los residuos municipales de un plumazo y sin coste para los ciudadanos y municipios. Se basa en un principio sencillo: si asocias un valor económico a cada envase en el momento de la venta de la bebida, conseguirás que los envases no sean residuos y se conviertan en recursos. ¿Cómo? a través del depósito que nos van a devolver una vez devolvamos el envase vacío en cualquier establecimiento.

El bolsillo nuca falla; si no lo hago yo lo hará alguien por mí. Los ciudadanos necesitamos avanzar hacia modelos eficientes que no perjudiquen nuestro entorno, aprovechando y mejorando lo ya caminado. Por eso cada vez más países están buscando sistemas que alcancen altas cuotas de reciclado y que permitan e incentiven los envases reutilizables. El sistema de retorno de envases, que ya está en marcha en más de 40 regiones del mundo de forma exitosa, es compatible con cualquier sistema existente o por implantar. Y como he dicho anteriormente, la mejor forma conocida de gestionar los envases vacíos de bebidas es mediante un depósito económico con devolución al comercio.

Cada vez más países están buscando sistemas que alcancen altas cuotas de reciclado y que permitan e incentiven los envases reutilizables.

Noruega tenía hace más de 20 años un sistema de depósito, devolución y retorno y decidió que necesitaba un sistema separación en contenedores para reciclar más porque el SDDR sólo se hace cargo de los residuos de envases de bebidas. Así lo hizo y en la actualidad conviven bien ambos sistemas

Por su parte, Alemania puso en marcha el primer Sistema Integrado de Gestión (SIG) que recogía los envases en contenedores de diferentes colores. Pero años después, para reducir el abandono de residuos en su entorno, evitar que acabasen muchos de ellos en vertederos, proteger los envases reutilizables y aumentar el reciclaje, decidió implantar un SDDR. Aquí también se ha visto que son sistemas compatibles.

Qué es un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno

El SDDR es lo que antes hacíamos cuando “devolvíamos el casco”. Consiste en dejar un depósito cuando se compra una bebida, que se va a recuperar cuando se devuelve el envase vacío en la misma tiendo donde se compró o en cualquier otra. Poner un depósito al producto cambia la percepción: de basura a objeto de valor. Ese hecho inconsciente hace que los envases de bebidas no se extravíen por nuestro entorno o acaben un una planta de incineración o un vertedero. Los índices de reciclado se triplican y alcanzan el 98,5% como sucede en Alemania.

Los sistemas de contenedores han avanzado desde que empezaron hace casi 20 años pero tienen límites importantes. En especial para los envases de bebidas, que se consumen mayoritariamente fuera de casa y son las principales fuentes de basura en calles, campos y playas. Los SIG no han conseguido evitar el littering de envases de bebidas. Hasta el 50% de la basura marina, uno de los problemas ambientales más graves en la actualidad, son envases de bebidas.

Un SDDR retira todos estos envases del flujo municipal y puede generar ahorros para los municipios de hasta 350 millones de euros anuales.

En efecto, sólo tres de cada diez envases de bebidas se depositan en el contenedor adecuado, los demás se tiran en papeleras, se abandonan en calles, campos o playas o se echan en los contenedores de resto. Para comprobarlo, no hay más que abrir un contenedor gris o verde y ver qué hay dentro, o mirar en las papeleras, cunetas y márgenes de los ríos para ver cuáles son los residuos más frecuentes.

Un SDDR retira todos estos envases del flujo municipal y puede generar ahorros para los municipios de hasta 350 millones de euros anuales.

El coste de recoger y transportar este 70% de los envases de bebidas que no se tiran al contenedor adecuado lo pagan los ayuntamientos; es decir, lo pagamos los ciudadanos a través de las tasas municipales. Y más grave que ese derroche económico es el derroche de materias primas valiosas que están acabando en vertederos o en incineradoras. La industria de la recuperación y reciclado lleva años demandando un sistema que les haga llegar más material y de mejor calidad. Según un estudio del Gremi de Recuperació de Catalunya, cada año se pierde más de 500.000 toneladas de envases en vertederos.

Hay otra razón que hace inevitable que se implanten cada vez más sistemas de retorno: los envases reutilizables. Hace solo unos 15 o 20 años era común usar botellas de cerveza, de gaseosa o de leche reutilizables en casa. Y en los bares y restaurantes hasta hace diez era lo más habitual. Sin embargo, los intereses de los envasadores y de las grandes superficies han ido poco a poco desplazando estos envases que se devolvían, lavaban y volvían a usar hasta 40 veces.

El SDDR es el único sistema hoy en día que permite fomentar la reutilización en el canal HORECA y la vuelta de estos envases al doméstico.

 Los consumidores quieren un Sistema de Retorno

El SDDR es el único sistema hoy en día que permite fomentar la reutilización en el canal HORECA y la vuelta de estos envases al doméstico.

Todas las encuestas realizadas en torno a este tema arrojan datos similares, sean en Australia, España o EEUU. Aproximadamente el 90% de los consumidores está a favor de un sistema de retorno de envases, ya que ven un sistema transparente, que evita el littering, y donde los ciudadanos que no consumen o lo hacen de forma responsable no pagan por aquellos que deciden no participar en el sistema.

Otra de las grandes ventajas de los SDDR es el funcionamiento a través de la logística inversa. El canal de distribución español está muy organizado y se ajusta a la gran capilarización de los comercios, y podría hacer el servicio de recogida de los envases vacíos, reduciendo la contaminación por transporte de residuos.

Uno a uno, los inconvenientes que ve la industria del envasado se van descartando, y queda finalmente una lista de ventajas ambientales y sociales que ya son indiscutibles. En cuanto a la viabilidad económica, los sistemas que ya funcionan y los estudios realizados demuestran que es un modelo eficiente y no pone en riesgo a ningún sector económico. La pregunta que queda en el aire es, si los SIG están tan seguros de que no es viable, ¿por qué rechazan frontalmente un estudio independiente que lo evalúe?

El medio ambiente y la economía no debería ser objeto de miedos e intereses de uno o dos sectores económicos, por más potentes que sean, sino producto de un debate serio y en profundidad.

Como la ministra de Medio Ambiente Isabel Gacía-Tejerina dijo recientemente, ningún sistema que pueda mejorar el comportamiento ambiental en España será desestimado. Esperamos que se ajuste a su palabra.   Via @ResiduosPro

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