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¿Patios de recreo reciclados o una oportunidad educativa?

¿Patios de recreo reciclados o una oportunidad educativa?

 

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La idea inicial de este post era hablar de patios de recreo transformados en espacios mágicos a través de los residuos, pero resultaría un enfoque demasiado limitado dado el perfil y la filosofía de trabajo del ideador de los mismos. Su nombre es Juan López-Aranguren, un alumno modélico hasta COU y una persona que tardó posteriormente 14 años en terminar la carrera de arquitectura. 14 años en los que se convirtió en un “educador salvaje”, fundó el colectivo Basurama, viajó por cuatro continentes y ha realizado innumerables intervenciones en espacios públicos que no se sabe bien dónde catalogar: en arquitectura o en antropología.

Recientemente, Juan López-Aranguren impartía una conferencia en TEDxMadrid, un evento que recoge “ideas que merecen la pena, de cualquier disciplina” explicada por sus promotores, calificados por el propio evento como, “pensadores y emprendedores” más importantes del mundo.Y ahí estuvo Juan López Aranguren con su peculiar pero incontestable visión de los residuos, de la vida y de los patios de colegio.

¿Cómo es posible que los patios de recreo, esos espacios diseñados para la diversión, donde los más pequeños pasan una media de 30 minutos al día, 525 horas aproximadamente al año (casi tantas horas como las que reciben de algunas asignaturas), no han evolucionado prácticamente en los últimos 90 años?

A partir de esta pregunta, que salía de un estudio realizado en colegios catalanes, López-Araguren y sus compañeros se plantearon dar la vuelta a esta situación y estos son algunos de sus resultados. En cada ejemplo os facilitamos los enlaces para conocer en profundidad más detalles de cada actuación.

Jordania. Campo de Refugiados de Suf

Tres días, lonas publicitarias y neumáticos,- todo reutilizado- y la implicación y el trabajo de padres, profesores, alumnos y administración sirvieron para dotar de sombras y espacio de juegos el patio de un centro educativo.

Níger. Autoparque Niamey

El interés de diferentes voluntarios por aprender a diseñar y construir una zona de recreo transformó un espacio donde antes se quemaban residuos en el primer patio público del país.

Mozambique. Autoparque en Maputo

La escuela del barrio de Mafalala, en Maputo, carecía de cualquier tipo de mobiliario que permitiera disfrutar de un espacio exterior lleno de potencialidades. En un trabajo cooperativo se construyeron elementos recreativos con neumáticos que estaban abandonados en los alrededores; con palets donados por una empresa local se realizó una intervención más grande en el espacio central.

Guinea Ecuatorial. Espacio de estudio y espacio de juegos en el Centro Cultural de España en Malabo.

El espacio central del Centro Cultural de España en Malabo es una zona muy utilizada por diferentes grupos que organizan allí sus actividades. El Centro, muy sensibilizado con mejorar las condiciones del mismo, pidió al colectivo encabezado por Juan López-Aranguren, aprovechar las estructuras metálicas que se estaban desmontando de unos pabellones anexos a la embajada española en el país. Ni cortos ni perezosos, y en sólo un día y medio, se diseñó una estructura para contener varias zonas de aulas al aire libre y también espacios de juego.

Cuatro ejemplos de transformaciones morfológicas de espacios, que no se quedan sólo en eso, como advierte su creador. Todos ellos comparten además del cambio físico de los espacios, valores más profundos como el trabajo cooperativo, la responsabilidad compartida, la transformación personal y colectiva y la puesta en marcha de estrategias creativas para resolver problemas de forma creativa con imaginación e implicación personal y social. Toda una declaración de principios educativos que tiene en el último ejemplo que hoy os traemos uno de sus últimos exponentes.

España. Autocole Ideo #ImaginarPatio #ConstruirPatio

Es uno de los últimos proyectos ideados por Basurama y se ha desarrollado en lo que anteriormente fue un parking y ahora es el patio de un colegio madrileño. Un contenedor de agua de 25.000 litros y un trozo de tubería rescatado de las obras de la M-30 supusieron un reto pedagógico para los alumnos de ESO del colegio. Como apunta Juan López Aranguren, una canasta o una portería te indican exactamente su utilidad, pero ¿un contenedor de 25.000 litros? El resultado, cuanto menos sorprendente, no sólo por la implicación del centro, sino por el proceso creativo seguido para transformar el contenedor en un aula de recreo y la tubería en un tobogán.

Hasta ahora se decía que la basura es el producto del límite de la imaginación, pero con estos ejemplos queda claro que existen muchas mentes trabajando para cambiar ese concepto y muchas semillas ya sembradas para aprender a sacar de las cosas rechazadas, la mejor versión de si mismas.

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Fuente : Basurama

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