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La importancia de reciclar de lámparas y fluorescentes

La importancia de reciclar de lámparas y fluorescentes

Las bombillas están hechas de vidrio y metales que pueden reciclarse, y en el caso de las de bajo consumo, también de mercurio, que debe recuperarse por ley para evitar su elevado poder contaminante. Por ello, la esperada generalización de estas bombillas de ahorro en los próximos años hace necesaria una mayor concienciación para reciclarlas y gestionar sus residuos correctamente.

 

Las bombillas tienen materiales como el vidrio y metales que pueden recuperarse y aprovecharse de nuevo, y en el caso de las fluorescentes y bombillas de ahorro o bajo consumo llevan además mercurio, cuya peligrosidad obliga a que sea tratado según dicho Real Decreto.

Según los responsables de Ambilamp, en 2007, el alumbrado generó 8.700 toneladas de residuos y el mercurio presente en dichas lámparas es capaz de contaminar toda el agua potable presente en España.

“basta la dosis de mercurio de una bombilla para contaminar toda el agua de una piscina”

El fin de las bombillas incandescentes está cada vez más cerca. La Comisión de la Energía Europea quiere que entre 2010 y 2015 la mayoría de los países comunitarios las sustituyan por las de bajo consumo, que gastan menos electricidad, duran mucho más que las convencionales y, por lo tanto, permiten un mayor ahorro económico y un menor impacto medioambiental.

En España, diversos responsables institucionales han anunciado medidas para llevar a cabo esta transición. Por un lado, la Comisión de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino del Congreso aprobaba reemplazar las bombillas poco eficientes antes de tres años. De esta manera, los hogares españoles tendrían que sustituir unos 217 millones de bombillas en dicho plazo. Como medida de apoyo, el Plan de Ahorro Energético del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio prevé repartir 49 millones de bombillas de bajo consumo, de manera que cada hogar obtenga una en 2009 y otra en 2010.

“El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio prevé repartir 49 millones de bombillas de bajo consumo en dos años”

Ahora bien, ¿qué hacer con las bombillas que ya no se van a usar, o simplemente están rotas y se van a desechar?

La Directiva Europea sobre Residuos de Aparatos Electricos y Electronicos (RAEE), que se aplica en España desde el 25 de febrero de 2005 mediante el Real Decreto 208/2005, establece un grupo de aparatos de alumbrado que no se pueden tirar a la basura, sino que deben ser recogidos de forma selectiva (sin mezclar con otros residuos) y transportados de modo que se facilite su posterior tratamiento.

En concreto, estas bombillas son del siguiente tipo: luminarias para lámparas fluorescentes (con exclusión de las luminarias de hogares particulares), lámparas fluorescentes rectas, lámparas fluorescentes compactas, lámparas de descarga de alta intensidad y de sodio de baja presión, y otros aparatos de alumbrado utilizados para difundir o controlar luz con exclusión de las bombillas de filamentos. En este apartado entran por tanto las denominadas bombillas de bajo consumo y las fluorescentes.

La norma indica que los consumidores pueden entregar sin coste alguno dichas bombillas que vayan a desechar en los siguientes lugares:

  • En los puntos de venta o distribución siempre que se adquiera una nueva de tipo equivalente o realice las mismas funciones que la que se desecha.
  • En los puntos limpios o en puntos de recogida que deberá haber en municipios de más de 5.000 habitantes. En poblaciones menores, se sigue la norma de la comunidad autónoma en cuestión.

Por su parte, los productores deben contar con sistemas de recogida selectiva de las bombillas no destinadas a uso doméstico, aunque se les permite llegar a acuerdos con las instituciones para que hagan este cometido.

Los materiales de estas bombillas deben ser adecuadamente tratados, de manera que se recuperará por un lado el mercurio, una sustancia peligrosa que puede afectar a la salud humana y al medio ambiente, y por otro lado, el vidrio y el metal para su posterior aprovechamiento.

Sin embargo, las lámparas de incandescencia y lámparas de incandescencia halógenas quedan fuera del ámbito del Real Decreto, ya que no se ha considerado prioritario establecer directrices para su gestión tras convertirse en residuo. Por ello, en este caso, debe ser la conciencia ecológica del consumidor la que le lleve a depositarla en los puntos limpios o en centros de recogida y reciclaje.

A nivel particular ,  los consumidores pueden informarse en su ayuntamiento, o en las asociaciones de productores de bombillas, que dispone de un listado de los Centros de Recogida Temporal de Residuos, o Ambilamp, que ofrece un teléfono para información y recogidas (900 102 749) y que afirma contar con más de 2.200 puntos de recogida y 6.000 contenedores en toda España.

Grupo LLOPIS , como empresa autorizada, pone a disposición de las empresa sus contenedores adaptados según residuos para realizar la retirada selectiva y transporte a planta de valorización y reciclaje. Asegurando así un traslado correcto segun la normativa vigente de tratamiento de RAEEs.
Para más información , no dudes en ponerte en contacto y pedir asesoramiento de nuestros técnicos en materia de gestión ambiental y residuos.
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Fuente: Eroskiconsumer

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